segunda-feira, 5 de março de 2012

Dicen que los ricos son más inmorales que los pobres



Lo asegura un estudio realizado dentro de la Universidad de Berkeley. Es porque las clases altas tienen una tendencia mayor hacia la ambición y menos problemas para tomar lo que desean.


¿Los ricos son más corruptos e inmorales? ¿Están más dispuestos a romper las normas que los pobres? Eso es lo que se preguntaron científicos de Estados Unidos y la respuesta que encontraron es sí.


El punto de partida para realizar esta investigación liderada por Paul K. Piff, del Departamento de Psicología de la Universidad de Berkeley en California, fue una pregunta básica: ¿Qué clase social se comporta de forma más inmoral, las clases altas o las bajas?



Para encontrar la respuesta, Piff y su equipo decidieron estudiar primero los comportamientos de la gente mientras maneja. En ese ámbito hay una estricta serie de normas que permiten analizar en profundidad este tipo de comportamientos. Pero también hicieron otros experimentos.



Por ejemplo, en un cruce muy transitado en el que la prioridad está regulada por señales de "Pare", observaron qué automóviles avanzaban primero. Los científicos anotaron las marcas y estado de los autos, considerando también el sexo y la edad de los conductores.



Así, llegaron a la conclusión de que los conductores de autos de lujo y más grandes violaban con más frecuencia las reglas. También, ignoraron pasos peatonales con más frecuencia que los vehículos más modestos, según otra prueba.



Los científicos profundizaron sus observaciones con ayuda de más experimentos. Un grupo de estudiantes trabajó con los datos posicionando por niveles la propia valoración teniendo en cuenta la posición social y económica y comparándola con la media estadounidense.



Así, los científicos querían probar cómo se siente la gente en función e su posición económica y vincular esa posición material con la espiritual.



En otro test, los científicos llevaron un vaso con caramelos a los sujetos, que en realidad eran para un grupo de niños que se encontraba en la habitación de al lado, pero dijeron a los participantes que podían tomar alguno si lo deseaban.



Tomaron imágenes de las personas y descubrieron que los miembros de clases más altas agarraron más caramelos que los de clases más bajas.



Otros experimentos concluyeron que los participantes más ricos también eran los más dispuestos a hacer trampas cuando se trataba, por ejemplo, de ganar dinero en el juego.



Piff y sus colaboradores intentaron buscar las causas de sus observaciones y concluyeron que los ricos tienen sencillamente una tendencia mayor hacia la ambición y tienen menos problemas en tomar lo que desean, aunque para ello tengan que romper reglas y principios morales.



En las clases más bajas, la valoración positiva de la codicia también hace aumentar la posibilidad de mentir o trampear, pero no al nivel de las clases altas. Otros factores que influyen son la edad, sexo, religión o ideología política, según este estudio publicado por el sitio del "PNAS" o Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America.



El estudio afirma que todos han sentido ambición en algún momento de su vida. Pero ese sentimiento no es igual de fuerte en todos los estratos sociales. La imposición de los intereses propios es más fuerte en la elite de la sociedad y los deseos de aumentar la riqueza y el status pueden favorecer estos comportamientos inmorales.

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